La escritora expone los “13 maleficios invisibles” que conducen al miedo y la sumisión, minando la conexión entre padres e hijos
La trabajadora social y escritora María Riega Compadre nos ha presentado esta tarde su libro “13 maleficios que sabotean tu crianza”. La autora ha dialogado en Manos Arriba sobre la necesidad de transformar el enfoque educativo, señalando que, a menudo, los padres han repetido patrones autoritarios o se han pasado al extremo opuesto de la permisividad, ambos atentando contra la conexión familiar. Su libro se presenta como un manual que busca recuperar la armonía, explorando trece “maleficios invisibles” responsables del distanciamiento entre progenitores e hijos.
Riega Compadre ha sido clara al afirmar que los castigos no generan la conexión ni consiguen el objetivo pretendido a largo plazo. La autora ha insistido en que no quiere que sus hijos actúen desde el miedo o acaben ocultándole cosas, pues el miedo conduce a la mentira y a la sumisión. Ha alertado sobre el peligro de esta sumisión, ya que la obediencia ciega en casa parece “bonita”, pero no asegura que los hijos no obedezcan “al primero que les ofrezca un porro en la calle”. El libro ha nacido para destrozar esas creencias y sabotear esas ideas preconcebidas que guían una crianza que no atiende las necesidades reales de los niños.
La escritora ha contado que lleva muchísimos años trabajando en infancia y familia, compartiendo con ellas la posibilidad de criar de otra manera y la necesidad legal de crear entornos seguros. La inspiración de la obra ha surgido de la metáfora de la magia, una herramienta que ha utilizado con sus propios hijos, tras descubrir en el mundo de Harry Potter “muchas posibilidades”. Aunque originalmente había comenzado a escribir un libro de estrategias positivas, ha detectado que necesitaba un texto anterior que reorganizase primero esas ideas negativas.
Finalmente, María Riega ha reconocido que cada época tiene sus retos, y que la convivencia con las nuevas tecnologías es la “enfermedad” actual, dificultando la comunicación y fomentando el aislamiento incluso en la mesa familiar. Sin embargo, ha señalado que no se puede hacer oídos sordos a la realidad digital. Su libro invita a revertir esta tendencia y a enfrentar los retos modernos mediante gestos sencillos en el día a día, centrándose en la conexión para no caer en la repetición de patrones o el extremo opuesto de la permisividad.
