La experta detalla las transformaciones mentales y conductuales de la etapa, aconsejando distinguir la experimentación puntual del abuso y la confrontación saludable de la patología

La psicóloga Marta Herreras ha abordado en el programa Manos Arriba uno de los mayores desafíos para las familias: la etapa adolescente. La experta ha señalado que la adolescencia implica cambios a todos los niveles: mental, intelectual, en el modo de comprender el mundo y de relacionarse. Herreras puso el foco en un problema que ve en consulta: muchos padres están preocupados y no saben distinguir si los comportamientos cambiantes de sus hijos son parte del desarrollo normal o si, por el contrario, requieren la intervención de un psicólogo. Su objetivo ha sido ofrecer pautas claras para saber cuándo activar las alarmas.

La psicóloga ha ofrecido ejemplos concretos, como la experimentación con tabaco, drogas y alcohol, que muchos padres consideran motivo de pánico. Herreras ha explicado que este tipo de prueba se considera “normal” dentro de esta etapa de apertura, donde los jóvenes salen del “nido” y quieren experimentar con todo. Sin embargo, ha hecho una distinción crucial: la preocupación debe surgir cuando este consumo se vuelve cotidiano o cuando hay un abuso excesivo en momentos puntuales (como en el botellón), que puede llevar a una intoxicación etílica con serias repercusiones. La clave no es la experimentación inicial, sino la cronicidad o la intensidad del riesgo.

Otro comportamiento normal, aunque desconcertante para los padres, es la confrontación y la tendencia a saltarse “la ley de casa y la ley del colegio” (como saltarse una clase). Herreras ha señalado que el adolescente forma su identidad en base a este espíritu de confrontación; a veces, provocan una discusión diciendo lo contrario a lo que piensan solo para “hacerse valer” y establecer su propio posicionamiento. La psicóloga ha lanzado un mensaje tranquilizador: este enfrentamiento con los padres forma parte del proceso de niño a joven y es, de hecho, saludable. La verdadera preocupación debería ser el adolescente que “nunca confronta”, lo que podría indicar que no está elaborando argumentos o ideologías propias.

Marta Herreras ha subrayado la importancia de que los padres conozcan estos parámetros para evitar alarmarse innecesariamente, pero también para saber cuándo la experimentación traspasa la línea hacia el riesgo o el abuso. Conocer que la búsqueda de adrenalina, el riesgo moderado y la confrontación son parte de la “apertura a nuevas experiencias” del adolescente permite a los padres acompañar mejor la etapa sin caer en el pánico ni sobremedicalizar comportamientos evolutivos.

Scheduled ical Google outlook Noticias