La institución cumple su mayoría de edad tras transformar las históricas instalaciones de la Ferrería de San Blas y el patrimonio minero en un motor de atracción autonómico y nacional

Manos Arriba Viajero se ha trasladado hasta Sabero para un programa especial desde el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, para conmemorar sus 18 años de trayectoria. El director del centro, Roberto Fernández, ha explicado que el proyecto nace como una apuesta pionera y arriesgada de la Junta de Castilla y León en una cuenca golpeada por el cese de la actividad extractiva minera. Fernández ha remarcado que, tras superar las dudas iniciales de los primeros años, el museo ha desmotrado una solidez extraordinaria que permite mirar hacia el futuro con la ilusión intacta, contribuyendo de forma decisiva a la dinamización económica y social de toda la comarca de la montaña oriental.

El Museo ha logrado consolidar su sede en las impresionantes naves neogóticas de la antigua Ferrería de San Blas, levantada en 1847 por la Sociedad Palentino-Leonesa para fundir hierro con el carbón del valle. El responsable del centro recuerda que el emblemático espacio de forja y laminado alberga casi dos siglos de transformaciones, funcionando en el pasado como economato, gimnasio e incluso pabellón polideportivo local antes de su reconversión museística en 2008. Asimismo, Fernández ha subrayado que la restauración mantiene la arquitectura original del edificio sin añadidos superfluos, ofreciendo al visitante una experiencia rigurosa y divulgativa que contextualiza la dureza del trabajo industrial en el siglo XIX.

Preservación e identidad

En el área de gestión documental, el historiador Héctor González ha detallado la trascendental labor de recuperación que realiza el Archivo Histórico Minero para proteger la memoria escrita de la minería en Castilla y León. González ha señalado que el departamento custodia valiosos fondos procedentes de compañías históricas como la Hullera Vasco-Leonesa o las Minas de Barruelo, sirviendo de fuente inagotable de consulta para ingenieros e investigadores universitarios. Además, el documentalista afirma que la institución ejecuta actualmente un ambicioso plan de digitalización de planos junto a empresas especializadas, permitiendo que el valioso legado cartográfico de la comarca permanezca al alcance de toda la sociedad.

Por su parte, la guía Ana María Valbuena ha puesto de manifiesto la excelente respuesta del público y la variedad de perfiles que recorren diariamente las salas del complejo. Valbuena comenta que el itinerario guiado encanta tanto a los vecinos del valle como a las asociaciones, agencias de viajes y colectivos de exmineros que desea revivir su historia. De igual forma, el equipo del centro destaca que más de la mitad de los visitantes procede de fuera de la provincia de León, registrando una notable presencia de turistas llegados desde Cataluña, Portugal, el archipiélago canario e incluso países europeos interesados en la arqueología industrial.

Finalmente, los responsables del Museo han valorado muy positivamente el impacto del turismo familiar en el crecimiento sostenido de las visitas anuales. Fernández y Valbuena han recordado que la institución ostenta el sello de turismo familiar tras superar una exigente auditoría nacional, siendo el segundo museo de España en lograr dicha acreditación después del Museo Thyssen-Bornemisza. El director ha concluido recalcando que esta distinción garantiza servicios adaptados a los más pequeños, tales como gymkana didácticas, guías infantiles y zonas de descanso, lo que asegura la transmisión intergeneracional del orgullo minero a las nuevas generaciones.

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