Martínez detalla la obra “La Firma En La Célula: El ADN y la evidencia del Diseño Inteligente”, que refuta las teorías espontáneas sobre el origen de la vida con argumentos científicos

El doctor Antonio Martínez ha dedicado su espacio en Manos Arriba a profundizar en el influyente libro “La Firma en La Célula: El ADN y la evidencia del Diseño Inteligente” del científico y filósofo Stephen Meyer. Este voluminoso trabajo ofrece el primer argumento exhaustivo a favor del Diseño Inteligente basado en el ADN, abordando la pregunta que Charles Darwin dejó sin resolver: ¿Cómo comenzó la vida? Martínez ha explicado que Meyer analiza y concluye que todos los intentos científicos por explicar la formación del ADN y las proteínas de forma espontánea y natural han fracasado radicalmente.

La teoría del Diseño Inteligente se basa en la evidencia de la complejidad organizada en la biología. Meyer utiliza el método científico para argumentar que la alta información y la estructura de la vida no pueden ser fruto del azar. Martínez ha citado la definición clave de diseño como la “organización de partes con un propósito”. Al igual que un motor de coche o un avión no aparecen espontáneamente en la naturaleza, sino que son producto de una mente inteligente, la complejidad de las estructuras biológicas internas como los ribosomas o el cilio bacteriano exigen un diseño.

Para ilustrar esta complejidad, el doctor Martínez se ha referido a los ribosomas, a los que ha comparado con una “máquina de tricotar” en el interior de la célula. Esta estructura, compuesta por porciones de ARN y proteínas, funciona como un mecanismo perfecto: lee la información del ADN (a través del ARN), coge aminoácidos del medio, los une en el orden perfecto, los pliega correctamente y produce las proteínas necesarias (miles y miles) para que la célula cumpla su función específica (intestinal, neuronal, etc.). Un proceso tan preciso y con una finalidad tan clara no puede, según el Diseño Inteligente, ser obra de la casualidad o del tiempo, sino de un diseño complejísimo.

El libro de Meyer se considera un pilar de la teoría junto a obras como La caja negra de Darwin de Michael Behe (1996) y La inferencia de diseño de William Dembski (1998). Martínez ha recordado que, si bien en el siglo XIX no se conocía a fondo la célula, lo que daba cabida a explicaciones espontáneas, hoy en día la ciencia del ADN ha demostrado que la vida “no puede ser” casual. La conclusión de Meyer es que el argumento a favor del Diseño Inteligente no es una “renuncia a la ciencia”, sino que se basa en pruebas científicas cada vez más convincentes que revelan una firma inteligente en la estructura fundamental de la vida.

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