El farmacéutico Javier Herradón ha destacado el papel esencial de las farmacias como primer punto de atención sanitaria y ha reclamado una mayor coordinación entre farmacéuticos y profesionales médicos.

Javier Herradón ha regresado una temporada más a Manos Arriba para acercar el mundo de la farmacia y resolver las dudas que afectan a la salud de los ciudadanos. Ha explicado que la farmacia se ha convertido en un recurso sanitario especialmente cercano, tanto en las ciudades como en el medio rural, donde en muchos pueblos ha llegado a ser prácticamente el último servicio sanitario disponible. También ha señalado que las boticas han desempeñado un papel importante en campañas de prevención y ha definido la farmacia como un “termómetro de la salud de la población”, ya que ha detectado de primera mano muchos de los problemas que han afectado a los pacientes.

Esta temporada, la sección pondrá el foco en las dudas reales que se han planteado diariamente en las farmacias de León y de Castilla y León. Herradón ha explicado qué servicios puede ofrecer el farmacéutico y ha defendido que estos profesionales han tenido un papel fundamental en la prevención de determinadas enfermedades y patologías. En este sentido, ha señalado que la Consejería de Sanidad no ha contado con las farmacias todo lo que debería y ha considerado que una mayor colaboración entre los distintos profesionales sanitarios podría mejorar la atención al paciente.

Uno de los asuntos que ha abordado ha sido el de los desabastecimientos de medicamentos. Herradón ha explicado que, en numerosas ocasiones, no ha faltado el principio activo, sino una determinada marca comercial, por lo que el farmacéutico ha podido ofrecer alternativas cuando la normativa lo ha permitido. Ha destacado que los conocimientos científicos de estos profesionales han permitido informar al paciente y buscar soluciones para evitar que se haya quedado sin su tratamiento. También ha señalado que una mejor comunicación con los médicos ha podido evitar situaciones en las que un paciente ha esperado durante días para conseguir una cita y, después de obtener la receta, ha encontrado que el medicamento prescrito no ha estado disponible.

Por último, Herradón ha defendido una mayor coordinación entre farmacias, médicos y la propia Administración sanitaria. Ha explicado que, cuando un medicamento no ha podido ser sustituido directamente desde la farmacia, el paciente ha tenido que regresar al médico para obtener una nueva prescripción, lo que ha generado más esperas y dificultades. A su juicio, una mayor comunicación y unas competencias más amplias para los farmacéuticos pueden ayudar a reducir estos problemas y a mejorar la atención sanitaria, especialmente en el medio rural.

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