El experto Antonio Martínez argumenta que los avances en biología celular y genética hacen insostenible la teoría evolucionista y abogan por una alternativa con evidencia de propósito

El doctor Antonio Martínez ha continuado su exploración de la Teoría del Diseño Inteligente en el programa de Manos Arriba FM, respondiendo a una oyente que se preguntaba por el futuro de esta teoría ante las constantes “piedras en el camino” en el debate científico. Martínez, con una analogía bíblica, ha expresado su esperanza de que esta Teoría, a la que considera portadora de la verdad, gane finalmente la batalla como David contra Goliat. El núcleo de su argumento es la confrontación “frontal y sin transigencias” de la Teoría del Diseño Inteligente con la teoría de la evolución. Según el doctor, el conocimiento científico actual, especialmente a nivel de la célula y sus mecanismos, ya no permite que el evolucionismo se sostenga como una explicación completa.

Martínez ha detallado las tres áreas en las que, a su juicio, el evolucionismo no tiene respuesta en el siglo XXI: el origen de la vida a partir de la materia inanimada, la diversidad de la vida (por qué existen formas tan diferentes de animales y plantas) y, crucialmente, la complejidad de la vida. Señaló que las máquinas proteínicas intracelulares, altamente complejas y funcionales, no pueden explicarse mediante un proceso gradual y casual. Esta incapacidad explicativa, según el experto, abre la puerta a la formulación de la Teoría del Diseño Inteligente en los años 90, la cual se estructura como una alternativa sólida a las críticas puntuales que ya existían previamente contra el evolucionismo.

La Teoría del Diseño Inteligente, tal como la explica el doctor Martínez, postula que las estructuras biológicas increíblemente complejas muestran evidencias de diseño y propósito. Utilizó el ADN como ejemplo central, describiéndolo como un código lleno de información. Al igual que los códigos ASCII, Braille o Morse, los códigos son sistemas creados por seres inteligentes para comunicar información. Por lo tanto, el código genético, al contener toda la información para la creación y funcionamiento de un ser vivo, no puede ser resultado de la casualidad. Concluyó con ejemplos de la ingeniería humana, como la Catedral de León o un avión, argumentando que nadie asumiría que se formaron por viento y tiempo; del mismo modo, la vida, siendo infinitamente más compleja, requiere la existencia de un arquitecto o una inteligencia preexistente para su diseño.

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